Larisa Fedorovna Tudor (10 de junio de 1897, 18 de julio de 1926) sigue siendo una figura enigmática, fallecida a la edad de 29 años. Existe la versión de que podría haber sido Tatiana Romanova, la segunda hija del emperador ruso Nicolás II, que milagrosamente escapó del destino de su familia (ver el libro "Las conspiraciones de los Romanov" de Michael Ockleford, Londres, 1993).
Se sabe poco sobre Larisa Tudor. En su certificado de matrimonio con Owen Tudor se menciona el nombre Larisa Hauk, y su padre es nombrado Adolf Hauk, lo que no coincide con la inscripción en su tumba, donde se menciona al padre Fyodor. En el certificado de defunción se indica que falleció por insuficiencia cardíaca, causada por tuberculosis de la columna y los pulmones.
Existen varias versiones sobre su origen. Según una de ellas, fue bailarina de danza del vientre en un club nocturno de Constantinopla y era hija de un carnicero. Otra versión sostiene que provenía de una familia noble en San Petersburgo, Rusia.
Tras su muerte, su esposo recibió una suma considerable de dinero, equivalente a dos años de salario de un soldado. Muchos creían que estos fondos provenían del dinero que el padre de Larisa había escondido en bancos extranjeros para sus hijas.
Más de 60 años después, los vecinos, al ver fotografías de la gran duquesa Tatiana, reconocieron de inmediato en ella a la mujer que conocían como Larisa Tudor.
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