Durante la Segunda Guerra Mundial, Yorkshire no solo sirvió como lugar de rehabilitación para soldados y oficiales heridos, sino que también fue uno de los mayores centros de la RAF británica. Aquí había alrededor de diez grandes y pequeñas bases aéreas de la Royal Air Force. En el cementerio de Harrogate (Stonefall) están enterrados 988 pilotos, de los cuales tres cuartas partes eran ciudadanos canadienses. Muchos de ellos fallecieron a causa de sus heridas en el hospital militar de Harrogate.
Tras la apertura del segundo frente, una gran cantidad de soldados aliados liberados de la prisión alemana se dirigieron a la zona de Yorkshire. Muchos de ellos necesitaban atención médica urgente y rehabilitación, pero, lamentablemente, no todos pudieron ser salvados. En 1945, en el cementerio de Harrogate fueron enterrados soldados del ejército soviético: Petr Kapalil, Iván Ustinov y S. Kolyshev, cuyo nombre completo aún no se ha establecido.
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