Figura legendaria del ballet ruso, Tamara Karsavina
Tamara Platónovna Karsavina fue una de las estrellas más destacadas del ballet ruso, cuyo talento fue admirado por el propio Nicolás II. Se convirtió en símbolo de la emigración rusa y testigo de toda una época.
Nació en San Petersburgo en una familia de un conocido bailarín, Platón Karsavina, y recibió una magnífica educación en ballet. Su carrera se desarrolló rápidamente: ya en 1906 participó en giras por Rusia, y luego actuó en Praga, Milán, Londres, Berlín y Bruselas. En 1909, Serguéi Diáguilev la notó e invitó a participar en las Temporadas Rusas, que se convirtieron en un gran evento en los escenarios mundiales, donde Karsavina actuaba regularmente.
En 1910 se convirtió en prima del Teatro Mariinski, uno de los mejores de Europa, interpretando los papeles principales en los ballets "Giselle", "Narciso", "Midas", "El fantasma de la rosa" y otros. En 1916, tras el nacimiento de su hijo, regresó al escenario en tiempos difíciles para Rusia, cuando en Petrogrado se volvió inseguro. Para abandonar el país, contrajo matrimonio oficial con el embajador británico Henry Bruce. En mayo de 1918, actuó por última vez en el Teatro Mariinski y pronto se fue de Rusia con su familia.
En la emigración, Karsavina continuó actuando con el Ballet Ruso de Diáguilev y participó en dos películas. En 1930 se convirtió en vicepresidenta de la Academia Real de Danza, y un año después finalizó su carrera escénica, centrándose en la gestión, actividad que desempeñó durante 25 años.
Tamara Platónovna falleció el 26 de mayo de 1976 en Londres, viviendo hasta los 93 años. Dejó una huella imborrable en la historia del ballet ruso y mundial, y sus trajes se convirtieron en parte de las mayores colecciones. Karsavina sigue siendo hoy un símbolo de belleza y talento.
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