En el lugar de la aldea Uspenka surgió una joven ciudad de trabajadores nucleares, Kurchatov. En 1989 se registró aquí una comunidad religiosa.
En 1990, llegó a la ciudad un joven sacerdote, el padre Georgiy. A petición de los feligreses, las autoridades entregaron a la comunidad una pequeña casa de madera, que resultó ser parte de la escuela parroquial. En esta casa se estableció un templo, que ahora es una pequeña iglesia de bautismo en honor a Juan Bautista.
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