Al pasear por la moderna Moscú, se pueden encontrar antiguas iglesias que se han conservado desde tiempos anteriores a Pedro el Grande. Una de ellas es la iglesia de Nicolás el Milagroso en Bersenevka, que se destaca por su colorido brillante y su arquitectura original. Está ubicada en el famoso barrio de Yakimanka y representa un pintoresco rincón del pasado entre los edificios modernos en el centro de la capital.
La iglesia de Nicolás el Milagroso, tal como la vemos hoy, fue construida de ladrillo en 1657, cuando Rusia era gobernada por Alexei el Callado, el segundo zar de la dinastía Romanov. Sin embargo, la historia de la parroquia en este lugar se remonta a un pasado más lejano. Desde 1390, aquí se encontraba el monasterio de Nicolás con la iglesia homónima, que fue demolida a mediados del siglo XVII debido a su deterioro.
La tierra fue entregada al jardinero real Averkio Kirilov, quien, siendo una persona adinerada, decidió construir una nueva iglesia de ladrillo, invirtiendo en ello considerables recursos. Ya en 1657, Moscú recibió otro monumento de la arquitectura eclesiástica en el estilo "uzoroche".
La iglesia de Nicolás el Milagroso atrae la atención por su brillantez y belleza. El templo tiene forma de prisma, conocido como "cuartico". Con el tiempo, la apariencia de la iglesia cambió: en 1775 se le añadió un refectorio, que se quemó en 1812, pero luego fue restaurado.
Durante el período soviético, el templo sufrió profanación y daños significativos. Hoy en día, en la iglesia de Nicolás funcionan una escuela dominical para niños y una gran biblioteca eclesiástica, lo que evidencia la activa vida parroquial.
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