En el Parque Lefortovo, anteriormente conocido como el Jardín Golovinsky, aún se puede ver una magnífica gruta, creada en la década de 1720 por el arquitecto holandés Biedlo y reconstruida en 1731 por el conde italiano Rastrelli. Originalmente, la gruta estaba decorada con fuentes, estatuas y esfinges, y tras la reconstrucción se añadieron columnas de piedra blanca.
A finales del siglo XVIII, la gruta se caracterizaba por su rica decoración escultórica. En la nicho central se encontraba una estatua de Hércules, delante de la cual había focas de piedra con tubos, de los cuales brotaba agua. A los lados de la plataforma inferior había dos esfinges de piedra. En la propia plataforma había una fuente con un tritón de madera dorada, rodeado de una docena de delfines, que también expulsaban agua. Tras la llegada de los bolcheviques al poder, el Jardín Golovinsky sufrió importantes destrucciones, y la mayoría de las construcciones fueron destruidas. Aunque la gruta en sí sobrevivió, ninguna de sus esculturas ha llegado hasta nuestros días.
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