Alexander Sergeyevich Griboedov es conocido sobre todo por su obra "El infortunio de la razón" de 1824, que todavía se representa a menudo en los teatros rusos. Esta obra se ha convertido en fuente de numerosas frases célebres y se ha difundido en citas. Sin embargo, su fama no se limita solo a esto.
Griboedov era un verdadero políglota, dominando muchos idiomas extranjeros. Sus habilidades se manifestaron desde la infancia: a los seis años hablaba con fluidez tres idiomas extranjeros, y en su juventud ya hablaba seis, incluyendo inglés, francés, alemán e italiano. También comprendía bien el latín y el griego antiguo. Más tarde, estando en el Cáucaso, aprendió árabe, persa y turco.
Como muchas personas de la alta sociedad de su tiempo, Griboedov se dedicaba a la música y era un buen compositor. Se le atribuye la autoría de dos melancólicos valses, uno de los cuales es conocido como "el vals de Griboedov".
Una vez, Griboedov fue herido en un duelo, cuya causa fueron las intrigas en torno a la famosa actriz Istomina. Aunque no estaba enamorado de ella, de alguna manera se vio involucrado en una historia que terminó en un duelo con la participación de cuatro personas. Griboedov recibió una herida en el meñique a manos del corneta Alexander Yakubovich. Los historiadores creen que como castigo por esto fue enviado a Persia a servir como secretario en la embajada, donde trágicamente murió.
El 30 de enero de 1829, Griboedov fue asesinado por una turba de fanáticos islámicos. Junto a él, más de 35 personas de la embajada rusa perdieron la vida. Los restos de Griboedov fueron identificados por su meñique, que había sido disparado en el duelo.
La esposa de Griboedov, Nina Chavchavadze, permaneció fiel a su marido. En su tumba en el monasterio de Tiflis, dejó una amarga epitafio, expresando el luto de toda Rusia y su dolor personal: "Tu mente y tus obras son inmortales en la memoria rusa, pero ¿por qué sobrevivió mi amor por ti?". "La rosa negra de Tiflis", como la llamaban, vistió de luto hasta el final de sus días, viviendo otros 28 años y sin volver a casarse, a pesar de numerosas propuestas.
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