Uno de los edificios más conocidos de Azov antes de la revolución es la casa de ladrillo de Kovaleva, construida en 1912. Hoy en día, atrae la atención por su arquitectura inusual: techos altos y ventanas, balcones con patrones forjados y un techo con una cúpula bulbosa que recuerda a las cúpulas de las iglesias ortodoxas.
Antes de la revolución, aquí vivía primero el propietario de la casa con su familia, y más tarde abrió una tienda donde los compradores podían adquirir los avances técnicos de la época: bicicletas, gramófonos, máquinas de coser, lámparas eléctricas y mucho más. Estos productos eran muy demandados, ya que Rusia se desarrollaba rápidamente, y nadie podía imaginar que el país enfrentaría graves convulsiones en el futuro.
Tras la llegada del poder soviético, la tienda cerró y el edificio sufrió grandes daños. En su sótano había una bodega de vino que atraía a los revolucionarios que organizaban disturbios. El edificio sobrevivió milagrosamente a la Guerra Civil y a la Segunda Guerra Mundial, y más tarde se utilizó para necesidades administrativas. Actualmente, está protegido por el estado como un importante objeto histórico.
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