Una pequeña capilla de madera, dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo, fue construida a finales del siglo XIX y se encuentra fuera del pueblo, en la ladera de una colina. Con el tiempo, el campanario fue desmantelado y la cúpula retirada. Uno de los detalles arquitectónicos interesantes es el paso arqueado entre el vestíbulo y la parte central, hecho de una sola tabla. Las paredes interiores están revestidas con papel blanco, sobre el cual se han pintado patrones en color azul. El edificio no pertenece a la iglesia y sigue en proceso de deterioro.
Según uno de los visitantes del sitio, su abuela le contó que la capilla podría haber sido construida a finales del siglo XVIII.
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