La historia comenzó en 1998, cuando la investigadora local de la escuela de Novki, Zinaida Futerma, maestra honoraria de la RF, descubrió hechos sorprendentes durante su nueva investigación. Resultó que las ruinas en el centro del asentamiento son los restos de una antigua capilla, cerrada hace muchos años.
En 1866, la diócesis de Vladimir fundó en Novki, en el giro hacia Vladimir, una capilla dedicada al príncipe Alejandro Nevski, defensor de Rusia. Por ella pasaban los exiliados del centro de Vladimir. En 1897, el templo fue restaurado por un nativo local. En la fachada de la capilla había un ícono de Alejandro Nevski, y en su interior, una pintura religiosa.
Hasta nuestros días no han sobrevivido imágenes ni fotografías de la capilla, y solo unos pocos ancianos la recordaban, ya que solo estuvo en pie hasta 1917. La reliquia fue destruida por los "camisas azules": la cúpula fue rota, las pinturas fueron cubiertas, y las paredes se utilizaron para reuniones del partido.
En 1935, el edificio comenzó a usarse como cabina de transformador. En los años 60, tras la construcción de una nueva subestación eléctrica, el transformador fue abandonado.
Zinaida Futerma encontró en Novki a una anciana, Anna Kartashova, que recordaba la capilla "viva". Ella guardaba este "secreto" y creía que podría transmitirlo a sus descendientes. Gracias a sus recuerdos y documentos, la investigadora y sus alumnos crearon un "fotobot" arquitectónico. Los diseñadores, constructores y tasadores aceptaron evaluar el proyecto de forma gratuita. La restauración de la capilla fue apoyada por todos los habitantes del asentamiento, quienes hicieron donaciones. La diócesis de Vladimir y los patrocinadores también respondieron. Los más activos en ayudar fueron los niños.
Con el inicio de los trabajos, Zinaida Futerma unió a los niños en el grupo "Nietos de Alejandro Nevski". Ahora, cada año en diciembre, en el día de la memoria del santo Alejandro Nevski, se celebra un servicio en la capilla restaurada.
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