En 1899 comenzó la Guerra Anglo-Buró. Muchos países apoyaron a los bóers, y pronto cientos de voluntarios llegaron a su ayuda desde diferentes rincones del mundo. Rusia tampoco se quedó al margen. Uno de nuestros compatriotas, Evgeny Yakovlevich Maximov, incluso se convirtió en general buró. Era un verdadero "perro de guerra", participando en campañas bélicas desde Asia Central hasta los Balcanes. Ya en camino al frente, estando en un tren, impresionó a los bóers con su puntería, alcanzando una antílope a 700 metros de distancia.
Al principio, Maximov luchó en un pequeño destacamento y rápidamente ganó respeto gracias a su valentía y sangre fría. Tras la muerte del comandante, asumió el mando de la "Legión Extranjera". Maximov cambió la táctica, aplicando por primera vez para los bóers métodos de reconocimiento sistemático, lo que fue muy valorado.
La batalla principal de Maximov tuvo lugar en abril de 1900 cerca del pueblo de Tabanchu. Entonces, la "Legión Extranjera", a pesar de los bombardeos, expulsó de allí a un destacamento inglés que era seis veces superior y mantuvo las posiciones hasta la noche. Desafortunadamente, Maximov sufrió heridas graves: una herida de bala en el omóplato y una herida temporal con daño en el cráneo, fracturándose la clavícula. Sin embargo, no abandonó el campo de batalla y continuó dirigiendo a las tropas. Por esta victoria, los bóers le otorgaron el título de general de esgrima.
Durante un tiempo, Maximov permaneció en el servicio, pero las graves heridas, especialmente en la cabeza, afectaron seriamente su salud. Necesitaba tratamiento de calidad, que era imposible en el frente. Maximov regresó a Rusia y pronto se enteró de que su legión había sido destruida. Más tarde se ofreció como voluntario en la Guerra Ruso-Japonesa y murió al intentar desbloquear Port-Artur. ¡Así fue su brillante destino!
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