¿Qué ocurrió? Sucedió la gran caída de Rusia, y junto con ella, la caída general del ser humano. Esta caída no tiene justificación. ¿Era inevitable la revolución rusa? Por supuesto que no, ya que a pesar de todos los defectos, Rusia prosperaba, se desarrollaba rápidamente y cambiaba. Dicen que la revolución era inevitable porque el pueblo anhelaba tierras y odiaba a sus señores. Pero, ¿por qué esta supuesta revolución inevitable no afectó, por ejemplo, a Polonia o Lituania? ¿O allí no había señores, no había escasez de tierra y desigualdad? ¿Y por qué participó Siberia con sus lazos de servidumbre? No había inevitabilidad, pero el hecho se consumó, ¿y bajo qué estandarte? Se hizo de manera aterradora, bajo un estandarte internacional que pretendía convertirse en símbolo de todas las naciones y ofrecer al mundo algo nuevo y diabólico en lugar de las antiguas leyes divinas. Había una Rusia, una gran casa, llena de riquezas, habitada por una poderosa familia, creada por los trabajos de muchas generaciones, santificada por la veneración a Dios y la cultura. ¿Qué le hicieron? Por derrocar al gobernante pagaron con la completa destrucción de la casa y un fratricidio inaudito, un caos horrendo y sangriento, cuyas consecuencias son incalculables y, posiblemente, irreparables. Este horror es aún más terrible porque se glorifica y dura años con la total complacencia del mundo, que desde hace tiempo debió haber intervenido contra Moscú.
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sea el primero.
Para dejar un comentario, inicie sesión con Google.