La catedral de la Epifanía de Irkutsk se considera uno de los edificios más antiguos y hermosos de la ciudad, así como uno de los catedrales más destacadas de Siberia. Su construcción comenzó en 1718 en un estilo arquitectónico único y mixto, donde predomina el barroco siberiano. Sin embargo, la historia de este lugar comenzó antes: en 1693 se construyó aquí una iglesia de madera de San Pedro y San Pablo. Un año antes del inicio de la construcción de la nueva catedral, la antigua iglesia se quemó, y se decidió erigir un edificio de piedra. Los fondos para la construcción se recolectaron de todo el mundo, y pronto, gracias a la ayuda de los comerciantes de Irkutsk, se reunió la suma necesaria. La construcción se llevó a cabo por etapas: primero se erigió el altar de San Pedro y San Pablo, luego el campanario, y finalmente se completó todo el complejo del templo, que se convirtió en un verdadero milagro de Siberia.
La catedral de la Epifanía está rodeada de numerosas historias. A principios del siglo XIX, sufrió a causa de un fuerte terremoto, lo que provocó la demolición de la quinta cúpula. En septiembre de 1812, con donaciones de los feligreses, se construyó un segundo campanario, en el que se colocó la campana más grande de la ciudad, con un peso de 12 toneladas. Sin embargo, los terremotos continuaron, y a finales de 1861 la catedral volvió a sufrir, requiriendo reparaciones.
La tercera prueba para la catedral llegó con la llegada del poder soviético, cuando fue cerrada y entregada a una panadería. Como resultado, el edificio sufrió gravemente y en 1960 estuvo en peligro de destrucción, pero, afortunadamente, sobrevivió. En la actualidad, la catedral ha sido devuelta a los creyentes, y gracias a nuevas donaciones se logró restaurar las pinturas y el iconostasio. En 2013, la catedral volvió a ser catedral y principal en la diócesis de Irkutsk. Espero que en el futuro no le esperen nuevos trastornos.
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