Hace 252 años, las tropas rusas bajo el mando del conde Pedro Rumiántsev lograron una victoria sobre las fuerzas turcas en la batalla de Larga. Este enfrentamiento se convirtió en una página importante en la historia de la gloria militar rusa, demostrando que la habilidad y el valor pueden superar la superioridad numérica del enemigo.
Al inicio de la batalla, el ejército otomano contaba con 80 mil hombres, mientras que Rumiántsev tenía solo 38 mil soldados. A pesar de esto, decidió atacar.
El ejército ruso sorprendió a los turcos con un golpe en el flanco en la noche del 18 de julio. Rumiántsev ordenó dejar las hogueras en el campamento encendidas, lo que confundió al enemigo.
Para el mediodía, las tropas turcas fueron derrotadas y se dieron a la fuga. En la batalla, más de mil soldados turcos murieron, y el doble fue hecho prisionero. El ejército ruso perdió 29 hombres muertos y 61 heridos.
La victoria en Larga socavó la moral de los otomanos y fue un paso importante hacia la victoria en la guerra ruso-turca de 1768-1774. Nuestro ejército mostró al mundo que es más importante luchar con habilidad que con número.
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