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Konstantin Ivanovich Aladjalov

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La revista The New Yorker fue fundada en 1925 y desde entonces se ha convertido en una de las más conocidas del mundo. Ha atraído a lectores no solo con artículos actuales, magníficos ensayos y entrevistas con personalidades famosas, sino también por su diseño. Las portadas de la revista fueron creadas por el artista ruso Konstantin Ivanovich Aladjalov. Su pasión por la pintura comenzó en sus años de estudiante en la Universidad de Petrogrado, donde creaba carteles de propaganda para periódicos y revistas revolucionarias, así como retratos de figuras famosas de la época. Un encuentro importante fue con Sergei Yesenin, cuyo retrato, creado por Aladjalov, más tarde se convirtió en una ilustración para el libro de Mary Desti "El final de Isadora Duncan". A pesar del éxito, Konstantin Ivanovich se sentía incómodo en la Rusia soviética y emigró en 1923.

Se estableció en Nueva York, donde al principio le fue difícil y aceptaba cualquier encargo. Aladjalov trabajó en el diseño de etiquetas para helados, fue artista en clubes nocturnos y creó carteles para producciones teatrales. En 1926, sus obras llamaron la atención de la dirección de The New Yorker, y le ofrecieron colaborar. Creaba las portadas de la revista, satirizando la vida cotidiana estadounidense y los eventos actuales. A lo largo de su vida, Aladjalov pintó 171 portadas para The New Yorker. También trabajó con otras publicaciones conocidas, como Vogue, Life, The Saturday Evening Post y Fortune.

Konstantin Ivanovich también se destacó como un talentoso diseñador. En 1941, creó tres paneles decorativos para el crucero "S.S. America". Para ese momento, Aladjalov ya era un artista conocido, y le ofrecieron enseñar en la prestigiosa escuela de arte de Nueva York "Phoenix". Las obras de Aladjalov se han dispersado por toda América del Norte y ahora se conservan en varios museos de EE. UU. El talentoso artista falleció a los 86 años en 1987.

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