Vladimir Ivanovich Baranov-Rossine (1888, 1944) - artista vanguardista, inventor, figura sorprendentemente versátil incluso en el contexto de la brillante generación de modernistas rusos a principios del siglo XX.
Nació en el pueblo de Bolshaya Lepetikha en Jerson, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Odesa y en la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo. Desde joven, mostró interés por la síntesis de las artes - pintura, música y color, que definiría toda su trayectoria posterior. En 1910, llegó por primera vez a París, se unió al círculo de Montparnasse, hizo amistad con Archipenko, Modigliani, Chagall - aquellos que más tarde formarían la leyenda de la presencia artística rusa en la capital francesa.
La obra de Baranov-Rossine pasó por el cubismo, orfismo, abstracción - experimentó con forma y color, buscando un lenguaje visual universal. Pero su principal legado no fue un lienzo, sino un invento: el optófono - un dispositivo que traduce sonido en color y luz, una especie de música visual. Este aparato, creado en la década de 1920, se convirtió en uno de los primeros experimentos de luz y música y anticipó los posteriores experimentos mediáticos.
Después de la revolución, el artista regresó a Rusia, enseñó en el VKhUTEMAS de Moscú, pero en 1925 emigró definitivamente a Francia. En París continuó trabajando, mostró el optófono al público, y también se dedicó a inventos técnicos - desde sistemas de camuflaje hasta dispositivos para la industria química.
La suerte del artista terminó trágicamente: en 1943, como persona de origen judío, fue arrestado durante la ocupación alemana de Francia y deportado a Auschwitz, donde murió en 1944.
Hoy en día, las obras de Baranov-Rossine se conservan en los museos más grandes del mundo - desde el Centro Pompidou hasta el Museo Ruso, y sus experimentos con luz y color se consideran una página importante en la historia de la cultura visual del siglo XX.
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